Un día le vendrá un hombre con gabardina y le preguntará:
- Pues, si, me la hizo el año pasado mi hijo y a la gente del pueblo le gusta.
- Bien, me enseña el certificado de inscripción del nombre de dominio que usa en el registro donde se encuentra inscrito para fines de publicidad o para adquirir su personalidad jurídica.
- Eiiiin, espere que viene mi hijo y le explica que yo de estas cosas no entiendo.
- Nosotros -dice el hijo- no tenemos nombre de dominio, estamos alojados en el dominio que registro el "Juanca" y nuestra dirección es "tienda.tañabueyes.com".
- Carecer de dominio propio en una web para la realización de una actividad económica, infracción leve art. 51.4.a) LSSI. Pero, ¿estará inscrito en algún registro, aunque sea a fines publicitarios?
- Pues, no sé, ¿si le vale el folleto de las fiestas del pueblo?
- Circunstancia agravante. Bien, ¿Qué información suministra en la web sobre su establecimiento?
- El correo electrónico nada más, todo el mundo sabe dónde estamos.
- No informar en la forma prescrita por el artículo 11.1 sobre los aspectos señalados en las letras b), c), d) y e) del mismo. Infracción leve, art. 51.4.b) LSSI. Bien, ¿en qué condiciones efectúa usted las comunicaciones comerciales?
- Bueno, cuando me llega una novedad de la capital, mando un correillo a los que puedan estar interesados.
- Vaya, incumplimiento de lo previsto en el artículo 21 para las comunicaciones comerciales, ofertas promocionales y concursos. Infracción leve. Denuncia a la Agencia de Protección de datos. ¿Realiza Ud. transacciones o contratos a través de la Red?
- Bueno, no sé, la Mariana lleva unos días pachucha, no sale de casa. Su nieto le ha enseñado a manejar el correo, me hace el pedido por Internet y luego por la tarde el chico le lleva la compra.
- En fin, no proporcionar al destinatario del servicio, por medios electrónicos, las condiciones generales a que, en su caso, se sujete el contrato, en la forma prevista en el artículo 30. Infracción grave. Me parece que por hoy ya está bien, debe usted tener cuidado con su negocio, parece mentira que sea Ud. empresario:
>> Sentencia de muerte para Kriptópolis
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- Oiga, usted tiene página Web ¿no?
En total, aunque es un ejercicio de Derecho ficción, afortunadamente, 29.000.000 pesetas, vamos, para matar al chaval que puso la web. No, si ya lo decía el abuelo, esto de Internet es cosa del diablo...
Javier A. Maestre es abogado y dirige actualmente dominiuris.com, desde su creación
en 1997. Es autor del libro que acaba de publicar con el título "El
Derecho al Nombre de Dominio".