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Comunicados
MAYO EN LA RED, por Kriptópolis
(Dieciocho de Junio de 2001)
"Por definición, el rechazo a toda forma de poder autoritario
(¿alguno no lo es?), o al sistema-establecimiento, consolidaba
la marginación como la pesadilla fatal. El pueblo no podía
entender
semejante alternativa hacia la nada, cuando aún faltaban tantas
letras que pagar y tantas ocasiones de nuevo endeudamiento. Mayo estaba
derrotado incluso antes de serlo. Luego, la nueva izquierda nos dejó
alguna de sus virtudes: el espontaneísmo frente a la burocracia,
la libertad asamblearia frente a la
jerarquización, la rebeldía racional contra el autoritarismo
dogmático [...] Las mismas virtudes fueron incompatibles con la
coherencia ideológica, con el aprecio a la organización.
Una vez recorrida la fase de ascenso, la mayoría de la militancia
espontánea volvió a los lugares de recreo. Una generación
entera
fue acribillada por la alianza entre la derecha reaccionaria y la vieja
izquierda, ahora de centro. Los estudiantes franceses, alemanes, italianos,
los obreros jóvenes de la Renault o de la Fiat, no habían
conseguido arraigar en la tierra de los mayores. La represión del
Estado hizo el resto.
Fernando García de Cortázar y José María
Lorenzo Espinosa "Historia del mundo actual, 1945-1995", a propósito
de Mayo de 1968.
*****
En toda revolución hay dos tipos de personas: las que la hacen
y las que se aprovechan de ella. La vieja frase de los muros de la Sorbona,
que bien debe recordar un veterano anarco-sindicalista, muy leído
él, por ser un viejo conocido de estas lides. Ojalá se acuerde
de ella cuando se encuentre en juego la defensa de los intereses de la
comunidad internauta.
Hace apenas tres semanas les decíamos que una vez dado el primer
golpe de mano, la guerrilla digital debe replegarse, camuflándose
entre la sociedad civil. Antes o después los conquistadores se
infiltrarán en territorio hostil; cuando estén atrapados
en el barro, será el momento de la próxima emboscada. Sólo
que, en esta ocasión, el ejército regular ni siquiera necesita
mancharse el uniforme: dispone de indígenas colaboracionistas.
En nuestro anterior comunicado a propósito de la Campaña
anti-LSSI ya considerábamos que el bloque de defensa de la Ley
había quedado consolidado, por lo que previendo un largo periodo
de resistencia frente al acoso que íbamos a sufrir, pasábamos
a situación de vigilancia activa, a la espera de acontecimientos.
Tal acoso no ha tardado en producirse, y ya han comenzado los primeros
ataques personales sobre los colaboradores de Kriptópolis, procedentes
de aquellos que parecen actuar como correa de transmisión del Ministerio
de Ciencia y Tecnología.
No vamos a responder al fuego "amigo". Aquellos que -cínicamente-
nos reprochan haber retirado las barricadas, bien pudieran ser los primeros
que desfilarán al lado del gobierno conservador,
congratulándose de que la ley y el orden se hayan impuesto por
fin en la Internet española. Igualito que en mayo de 1968: sólo
les falta manifestarse por los Campos Elíseos cantando la Marsellesa
y dando vivas a De Gaulle.
No nos arrepentimos de nada: ni de haber iniciado la revuelta, ni de
evitar que degenerase en la anarquía. El objetivo primordial se
ha conseguido: en septiembre todos los medios estarán pendientes
del debate parlamentario de la LSSI, una ley que pretendía aprobarse
a escondidas y bajo un silencio cómplice. Pese a que egregios intelectuales
han intentado descontextualizar nuestras palabras, nunca hemos pretendido
que Internet no tuviese leyes. Nuestro único objetivo ha sido,
y es, evitar que se
vulneren derechos fundamentales mediante la aprobación de una Ley
que pretende convertir Internet en un gueto ajeno al mundo real.
La Directiva comunitaria debe incorporarse a nuestro ordenamiento jurídico,
modificando todos los códigos legales que hayan de verse afectados
por la nueva normativa, no mediante una ley especial. Y debe hacerse así,
porque sobre ese cuerpo legal se construirá la sociedad española
del siglo XXI. Y,
lamentablemente, la LSSI es un cimiento demasiado endeble para tal edificio,
tal y como nos estamos ocupando de demostrar.
No vamos a negar que nos estamos divirtiendo. Comprobar cómo se
aferran a sus cargos y a sus honorarios aquellos que pensaban que nuestra
intención era arrebatárselos, ha sido una de las
experiencias más entrañables de las que hemos tenido ocasión
de vivir en los seis años que Kriptópolis lleva en la Red
como medio de comunicación independiente. Vamos a seguir siéndolo,
y vamos a
seguir vigilantes de todo lo que hagan: nosotros no tenemos que rendir
cuentas más que ante nuestros lectores. Que sean otros los que
se apuñalen a cambio de un más que dudoso plato de lentejas.
En septiembre volveremos a hablar de la LSSI, y seguiremos hablando de
ella durante toda su tramitación parlamentaria. Y si finalmente
se aprueba, hablaremos del Código Penal, que tiene un
precioso artículo 538 que pasamos a reproducir: "La autoridad
o funcionario público que establezca la censura previa o, fuera
de los casos permitidos por la Constitución y las Leyes, recoja
ediciones de libros o periódicos o suspenda su publicación
o la difusión de cualquier emisión radiotelevisiva, incurrirá
en la pena de inhabilitación absoluta de seis a diez años."
Esperamos que algunos se apliquen la receta, porque despreciar al poder
judicial puede tener peligrosos efectos secundarios.
KRIPTÓPOLIS
18 Junio 2001
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