------------------------- MAKY PRESS ---------------------------
-- noticias para internautas --
Año I. 2ª época, núm 352, 08/05/2001
NUMERO ESPECIAL CONTRA LA LSSI
( VOLVER A LAS NOTICIAS DEL DIA )
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INDICE:
» El gobierno quiere cerrar MakyPress,¡¡ fuera la LSSI !!,por Maky
» LSSI: Sentencia de muerte para Kriptópolis,por José Manuel Gómez
» No pasarán: Fascismo digital.Por Carlos Sánchez Almeida(*)
» LSSI: La Tercera Guerra Mundial de Internet.Por Javier A. Maestre
» ¿Qué puedo hacer yo?. Como colaborar.
» ¿Qué es la LSSI?
» LSSI: Análisis legal. Por Javier A. Maestre
» LSSI: ¿Cómo nos afecta?. Por Javier A. Maestre
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EL GOBIERNO QUIERE CERRAR MAKYPRESS:¡¡ FUERA LA LSSI !!, por Maky
Hoy MakyPress está en pie de guerra. Y pronto, ya mismo, debemos
estarlo todos los internautas. Teneís ante vosotros un numero
monográfico. El titular este boletín no es un titular para llamar
la atención, puede ser un hecho constatable dentro de poco si no
paramos los pies a la Ley de Servicios de la Sociedad de la
Información y de Comercio Electrónico (conocida como la LSSI).
El asunto es de extrema gravedad para la comunidad internauta en
particular y la sociedad en general. La ley modificada hace unas
semanas, cuando un responsable gubernamental explicaba que el
texto legislativo prohibiría el SPAM, hizo que algunos
internautas bienintencionados se precipitaran gritando victoria.
Pues no. La LSSI, como podeís leer en los artículos de hoy, con
la presunta ilegalización del SPAM no era más que el cebo para
que la comunidad internauta pasase de puntillas sobre el texto de
la Ley. Una ley que pretende, ni más ni menos, suprimir por vía
legislativa la existencia de comunidades libres en la Internet
española, eliminando de un plumazo el anonimato, la discrepancia
y la libertad de expresión. Una ley que pretende destruir
boletines como Kriptópolis o MakyPress convirtiéndolos en
expresiones comerciales, con controles leoninos y dónde, sus
responsables tendrían que estar con el carnet de identidad en la
boca, como en los mejores tiempos del fascismo mas negro y sus
odiados Tribunales de Orden Público, que en vez de censurar
cerraban directamente las publicaciones.
Por que es grave, porque estamos por la libertad de expresión y
contra la censura, estamos en pie de guerra. Llamamos, junto y
codo con codo a los colegas de Kriptópolis con los que estamos
desde el primer minuto en esta campaña, a las barricadas
virtuales, a movilizarnos y defender la Red y nuestos derechos en
ella.
Para empezar demos la mayor difusión en chats, grupos de
noticías, lista de correo, etc a esta noticía. Que cada
internauta sea una barricada. Que cada barricada seamos todos los
internautas.
Como termina Carlos Sanchez Almeida su artículo: "A las armas
digitales, ciudadanos: no pasarán" y no olvideís lo que recalca J.
Manuel Gómez: "Esto no es una campaña más; es "La Campaña"".
William González "Maky", es fundador y editor de MakyPress y
miembro de la comunidad virtual Villanos.net
(<http://villanos.net>) maky@villanos.net
MakyPress: <http:villanos.net/makypress>
Kriptopólis: "No queremos vivir asi", boletín especial <http://www.kriptopolis.com/>
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LSSI: SENTENCIA DE MUERTE PARA KRIPTÓPOLIS, POR JOSÉ MANUEL GÓMEZ
Para que cualquier proyecto alcance sus objetivos, hay que estar
siempre dispuesto a superar multitud de obstáculos. Algunos son
simples contrariedades, que se resuelven con un poco de ingenio,
voluntad o paciencia. Otros -por el contrario- constituyen
auténticas trampas mortales, que obligan a ordenar de inmediato
zafarrancho de combate, y a preparar con urgencia los cañones
para una batalla decisiva, donde ni siquiera cabe pensar en hacer
prisioneros con los que negociar futuros armisticios. Es todo o
nada, vencer o morir. Hace unas semanas, Kriptópolis se
encontraba ante un escollo del primer tipo. Las visitas se habían
disparado hasta el punto de saturar las aceras de nuestra ciudad
oculta (el atasco -por cierto- aún no ha mejorado. Si entonces
eran un millón de hits mensuales los causantes del atasco, ahora
estamos por encima de los cuatro millones y medio, así que
imagínense la situación). No obstante, ni uno solo de nuestros
lectores se nos ha quejado hasta ahora de la desesperante
lentitud del web en determinados momentos. Pero la amenaza que
queremos reseñar hoy es muchísimo más grave, hasta el punto que
debe entrar, por pleno derecho, en el capítulo de las trampas
mortales. Ahora no se trata de que el web vaya más o menos
rápido; se trata -en definitiva- de que no haya web en absoluto.
Si en nuestro semidesesperado llamamiento de hace semanas
hablábamos del evidente riesgo de una Internet de dos velocidades
(una acaparando todos los recursos, la otra casi ninguno), hoy
tenemos que decirles que entonces pecábamos de exceso de
optimismo, ya que la idea no parece ser precisamente ésa, sino
que sólo exista una única Internet, tan monocolor y sumisa como
la mayoría de los medios de información: la Internet del Amo, un
patético títere más al servicio de los pocos potentados que
podrán permitirse mantener en marcha su tinglado digital. El
resto, o al monte... o la cárcel. ¿Cómo puede ser que se pretenda
ahora poner en marcha una ley tan retrógrada como la LSSI (Ley de
Servicios de la Sociedad de la Información), pretendiendo
revestirla -además- de un sospechoso disfraz "liberalizador"?
¿Por qué se extiende su ámbito de aplicación a los servicios de
información libre 'on-line', cuando el sentido común sugiere que
debiera estar enfocada únicamente a proteger los derechos del
usuario del comercio electrónico lucrativo? ¿Por qué la comunidad
internauta permanece impasible ante este vergonzoso atentado
contra la libertad de expresión, que amenaza con tapar la boca
para siempre a los pocos medios independientes que aún no han
hincado la rodilla? Demasiadas preguntas. Ninguna respuesta.
Señores: hasta aquí hemos llegado. Hace unas fechas, el redactor
de la revista Arroba (que acaba de publicar un original y
documentado artículo sobre Kriptópolis), me preguntaba sobre
posibles problemas o conflictos que hayamos tenido que afrontar a
lo largo de estos cinco años. Me pareció obvio interpretar su
pregunta desde el punto de vista de posibles maniobras censoras
por parte del poder contra Kriptópolis. Honestamente, le contesté
que nunca había existido tal cosa, pero hoy le hubiese dicho
justo lo contrario: la LSSI constituye la maniobra más ladina que
he visto en todo este tiempo. Si no le cortamos el paso ahora
mismo (antes de que el monstruo nazca, crezca y se desarrolle)
podemos ir olvidando cualquier ilusión de anonimato o libertad en
la Red que aún pudiera quedarnos. Les diré en voz muy alta lo que
otros cuchichean o callan: el comercio electrónico ha fracasado
en España (por falta de atractivo en las ofertas, de seriedad en
el servicio y, en gran parte, porque no ha logrado vencer la
sospecha de que la tan cacareada "seguridad" es una falacia en la
mayoría de los casos) y la LSSI es su desesperado y colérico
puñetazo en la mesa. Tenían que haber previsto que en el país de
la picaresca es especialmente difícil quedarse con el personal.
Pero no lo hicieron, y ahora rebosan frustración y claman
venganza. Y la venganza va derechita hacia quienes insisten en
señalarles su error y matar su becerro de oro. Por fin se han
despojado de la piel de cordero y han decidido mostrar su
auténtico pelaje censurador y autoritario. Confían en que, con
todos los medios bajo control, cuando ya nadie se atreva a
denunciar que los cimientos del circo son de barro, la Internet
de colorines les llenará por fin las arcas y saneará para siempre
sus -ahora impresentables- cuentas de resultados. Se equivocan de
nuevo. La Red no puede construirse eliminando nudos que existen y
funcionan. Ha de construirse sobre ellos y contando con ellos,
pero jamás en su contra. Si persisten en intentar silenciarnos,
dejaremos de callar lo que sabemos y nos las ingeniaremos para
gritar todavía más. Aprenderán esta lección de una forma aún más
dolorosa que la anterior.
Esto no es una campaña más; es "La Campaña". Una eventual
aprobación de la LSSI equivale a una sentencia de muerte contra
Kriptópolis y toda la Internet libre. El objetivo, pues, está muy
claro: fuera la LSSI. Insisto: batalla total y sin cuartel.
Vencer o morir. ¡¡A los fairegüoles!!
(*) José Manuel Gómez es fundador, editor y director de Kriptópolis.
jmg@kriptopolis.com
<http://www.kriptopolis.com/>
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NO PASARÁN: FASCISMO DIGITAL.POR CARLOS SÁNCHEZ ALMEIDA(*)
"Dejando aparte las siglas y el argot que han sembrado la vista,
Internet puede muy bien ser descrita como una conversación
universal sin fin. El Gobierno no puede, a través de la Ley de
Decencia en las Telecomunicaciones, interrumpir esa conversación.
Como la forma participativa de expresión de masas más
desarrollada jamás conocida, Internet merece la más estricta
protección frente a la intrusión gubernamental. Es cierto que
muchos encuentran algunas de las expresiones o manifestaciones en
Internet ofensivas y es cierto, también, que, en medio del
estruendo del ciberespacio, muchos oyen voces que consideran
indecentes. La ausencia de regulación gubernativa de los
contenidos de Internet ha producido, incuestionablemente, una
especie de caos, pero, como uno de los expertos propuestos por
los demandantes indicó en el curso de la vista, lo que ha hecho
de Internet un éxito es el caos que representa. La fuerza de
Internet es ese caos. Como sea que la fuerza de Internet es el
caos, la fuerza de nuestra libertad depende del caos y de la
cacofonía de la expresión sin trabas que protege la Primera
Enmienda. Por estas razones, sin dudarlo, considero que la Ley de
Decencia en las Comunicaciones es "prima facie" inconstitucional
y concedo las medidas cautelares solicitadas." Sentencia de la
Corte del Distrito Este de Pensilvania, en el caso entre la
American Civil Liberties Union versus Janet Reno, Fiscal General
de los Estados Unidos.
Por encargo de la Asociación Europea de Abogados Jóvenes, la
pasada semana me vi en la obligación de exponer una ponencia ante
su Asamblea General, celebrada en el Colegio de Abogados de
Barcelona, bajo el título "Internet y comercio electrónico en
España". Dado que no disponía de mucho tiempo, decidí ofrecer a
nuestros colegas europeos una visión general de la situación
actual, dejando para el final las perspectivas de futuro,
encarnadas en el Anteproyecto de la Ley de Servicios de la
Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico. Nunca pensé
que lo iba a pasar tan mal, ni que podría acabar tan avergonzado
de ser español. Después de estudiarme el proyecto legislativo,
decidí que nuestros colegas tendrían que volver a sus respectivos
países explicando que en España iba a aprobarse por ley la
implantación de censura previa en Internet.
Cuando hace pocas semanas un responsable gubernamental explicaba
que el texto legislativo prohibiría el SPAM, ya comencé a pensar
que había gato encerrado. Efectivamente, la presunta
ilegalización del SPAM no era más que el cebo para que la
comunidad internauta pasase de puntillas sobre el texto de la
Ley. Una ley que pretende, ni más ni menos, suprimir por vía
legislativa la existencia de comunidades libres en la Internet
española, eliminando de un plumazo el anonimato, la discrepancia
y la libertad de experesión. Una ley que pretende destruir
nuestra Ciudad Oculta.
El artículo 2 de la Ley establece que se entenderá como "servicio
de la sociedad de la información", además del comercio
electrónico, todo servicio prestado normalmente a título oneroso,
a distancia, por vía electrónica y a petición individual del
destinatario, incluyendo, entre otros servicios, el suministro de
información en línea. En lenguaje internauta, cualquier revista
online financiada mediante banners, como Kriptópolis.
En el artículo 10 se establece que los prestadores de servicios
deberán comunicar a un Registro Público el nombre de dominio e
internet que utilicen para la realización de actividades
económicas en la Red. De Network Solutions a la matrícula
obligatoria de nombres de dominio: vamos progresando, Birulés.
En el artículo 11 se establece que estarán obligados a disponer
de los medios que permitan, tanto a los destinatarios del
servicio como a los órganos administrativos o judiciales
competentes, acceder de forma permanente, fácil, directa y
gratuita a toda la siguiente información: su nombre o
denominación social; su domicilio social o, en su defecto, la
dirección de uno de sus establecimientos permanentes en España;
su dirección de correo electrónico y cualquier otro dato que
permita establecer con él una comunicación directa y efectiva.
Manolo Gómez, con el carnet en la boca. En el artículo 12 se
establece que todos los prestadores de los servicios de la
sociedad de la información deberán convertirse en ciberpolicías,
puesto que en caso contrario podrían ser multados hasta en 100
millones de pesetas. Las obligaciones para Kriptópolis y
cualquier otra revista online son las siguientes:
a) Comunicar a las autoridades judiciales o administrativas
competentes, tan pronto como tengan conocimiento de su
existencia, la actividad presuntamente ilícita, realizada por el
destinatario del servicio.
b) Comunicar a las autoridades judiciales o administrativas
competentes, a solicitud de éstas, la información que les permita
identificar a los destinatarios de servicios.
c) Suspender la transmisión, el alojamiento de datos, el acceso a
la red o la prestación de cualquier otro servicio de la sociedad
de la información, para poner fin a una infracción o impedirla,
cuando así les sea solicitado por una autoridad judicial o
administrativa competente.
d) Supervisar o conservar todos los datos relativos a un
determinado sitio de Internet durante un período máximo de seis
meses y ponerlos a disposición de la autoridad judicial
competente, cuando ésta así lo requiera.
Los artículos comentados establecen de hecho- el fin de Internet
concebida como un espacio libre. Al convertir el suministro de
información en una actividad económica regulada, la Ley de
Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio
Electrónico pretende acabar con publicaciones como Kriptópolis.
Publicaciones basadas en economía de subsistencia -pero economía
al fin y al cabo: a ver cómo, si no, se sirven cientos de miles
de páginas a decenas de miles de suscriptores- y en consecuencia
sometidas al cepo administrativo. Un cepo que pretende amordazar
la libertad de expresión, obligando a las revistas independientes
a suspender la transmisión de información cuando les sea
requerido por una autoridad administrativa, algo que no pasaba en
España desde la aprobación de la Constitución.
Decíamos hace pocas semanas que estabamos tocándoles mucho las
partes nobles a un par de virreyes, y que antes o después
querrían vengarse. Ahí lo tienen. Impedir que se espíe a los
trabajadores y denunciar la subordinación del poder político a
los intereses de las grandes corporaciones y sus grupos
mediáticos, tiene su precio.
Lo que no consiguieron a golpe de talonario, lo pretenden ahora
por la vía del decreto ley. Pretender que la publicación de una
noticia, o la opinión discrepante de un internauta, pueda ser
sometida a censura sin intervención de un juez, sólo tiene un
nombre: fascismo digital. Llevamos luchando mucho tiempo por una
Red libre, y quizás éste sea nuestro último combate, pero al
menos ahora ya sabemos a qué nos enfrentamos.
A las armas digitales, ciudadanos: no pasarán.
(*)Por Carlos Sánchez Almeida, Abogado
almeida@kriptopolis.com
<http://www.kriptopolis.com/>
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LSSI: LA TERCERA GUERRA MUNDIAL DE INTERNET. POR JAVIER A.
MAESTRE(*)
La iniciativa que desarrolla Kriptópolis, poniendo de manifiesto
los espurios intereses y objetivos que se esconden tras el texto
llamado a ser la Ley de Servicios de la Sociedad de la
Información, sin duda, es llamativa y, ciertamente, acertada y
oportuna.
Pero, ¿por qué tanto alboroto y por qué denominarla la tercera
guerra mundial? Pues porque este proyecto de texto legal es una
de las muestras del tercer pulso que los titulares del poder
anterior a Internet le echan a sus indígenas; las dos primeras
guerras las perdieron y, a menos que se reaccione a tiempo,
corremos grave riesgo de que a la tercera vaya la vencida.
La primera guerra por el control de Internet adoptó la forma de
censura de los contenidos "a lo bestia" con la excusa,
afortunadamente cada vez menos creíble, de la pornografía
infantil y del acceso a contenidos "inadecuados" por parte de
menores de edad. Fue la malograda CDA (Ley de Decencia de las
Comunicaciones), que el Tribunal Supremo norteamericano declaró
sin ambages como inconstitucional, según destaca Carlos Sánchez
Almeida en su artículo. En esa misma línea se situaban los
programas censores a instalar en todos los ordenadores, pero, si
no tienen un carácter coactivo, la gente pasará, como pasa de
ellos. Se empieza ya a prescindir de muchos buscadores
tradicionales.
La segunda guerra fue menos sutil, fue la guerra del dinero; la
supervivencia en Internet parecía depender tan sólo de un
"bisnesplan" de ensueño y de un talonario bien gordo. Fue la
época de las puntocom y, tras dejarse un pastón que quieren
recuperar, vieron que únicamente enseñando la billetera no
bastaba para adueñarse de Internet.
La tercera guerra se sitúa en la línea de la segunda, pero
buscando sus objetivos quizás de forma algo más sibilina. El
objeto intermedio sigue siendo que sólo quienes tengan suficiente
dinero puedan tener presencia activa en Internet y ello, ahora,
se pretende obligando a todo el que quiera tener una Web a
cumplir innumerables requisitos sometidos a la correspondiente
multa en caso de incumplimiento.
Carlos Sánchez Almeida destaca en su artículo el ámbito de
aplicación de la Ley, pero, aún más espeluznante que su texto
articulado resulta la exposición de motivos: "En lo que respecta
al ámbito de aplicación de la Ley, se ofrece, desde el punto de
vista objetivo [lo de objetivo es realmente hilarante], un
concepto amplio de "servicios de la sociedad de la información"
[y tan amplio, como que abarca todo lo que esté en Internet, lo
único que quedan fuera son las páginas con las fotos del gato y
del bebé], que acoge dentro de sí el más específico de "comercio
electrónico". Y tanto que lo acoge, se venga de su derrota.
En cristiano: ojo al dato, ay, ay ay, que los que pensáis que
comercio electrónico haciendo no estáis, no os escapáis; hemos
caído en la crisis puntocom, pero ahora os ha llegado vuestro
turno. JA, JA, JA.
De esta forma, dice la exposición de motivos, el concepto amplio
de servicio de la sociedad de la información "engloba el
suministro de información en línea (como el que efectúan los
periódicos [iBrújula, por ejemplo] o revistas [Kriptopolis o
makypress, por ejemplo] que pueden encontrarse en la Red)". Más
claro, ni el agua.
Pero todo esto se dice poniendo de excusa (antes eran los menores
que buscaban en Internet lo que enseñaban los quioskos y
videoclubs) a los consumidores. Así, la Exposición de motivos
dice que de la ley "destaca, por otra parte, su afán por proteger
los intereses de los destinatarios de servicios, de forma que
éstos puedan gozar de garantías suficientes a la hora de
contratar un servicio o bien por Internet". Contratar un
servicio, de acuerdo con el texto de la Ley, es leer este
artículo.
Una oscura homogeneización que nos acecha. Nunca, antes que
ahora, tenemos tanto en común quienes presentamos grandes
diferencias; aprovechemos la oportunidad que nos dan para
unirnos, porque puede que no haya otra.
La tercera guerra también la perderán. Esa Ley debe desvanecerse
antes de que empiece su tramitación parlamentaria. El acceso a
las Cortes de semejante engendro sería ya de por sí una burla al
sistema democrático.
(*) Javier A. Maestre es abogado y dirige actualmente
dominiuris.com, desde su creación en 1997. Es autor del libro que
acaba de publicar con el título "El Derecho al Nombre de
Dominio".
maestre@dominiuris.com
<http://www.kriptopolis.com/>
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¿QUÉ PUEDO HACER YO?. COMO COLABORAR.
Si usted es lector habitual de Kriptópolis sabrá ya muy bien cuál
es la diferencia entre una Internet libre y otra sometida. Si
lleva con nosotros algún tiempo, sabrá también que en esta casa
no nos gusta levantar demasiado la voz cuando no hay motivo.
En el caso de la LSSI creemos que la alarma está más justificada
que nunca. Los medios libres (es decir, independientes del poder
y sin otro compromiso que sus lectores) podemos sucumbir si este
nefasto proyecto acaba saliendo adelante. Se nos asfixiará
administrativa, económica e incluso éticamente. El poder meterá
sus narices en nuestras actividades con total discrecionalidad, y
cualquier burócrata (en lugar de un juez) podrá decretar nuestro
cierre si lo que publicamos no resulta del agrado de según
quiénes.
Las razones por las que la LSSI es -como mínimo- un disparate
están suficientemente explicadas en las distintas secciones de
este web de urgencia. Pero si usted está tan espantado como
nosotros ante este atropello que se nos avecina, probablemente se
pregunte qué es lo que puede hacer para evitarlo.
En primer lugar, le pediríamos difundiera la dirección web de
esta campaña (simplemente http://www.kriptopolis.com) en cuantos
foros tenga acceso; difunda esta alarma entre sus compañeros,
familiares y amigos. Todos ellos se están jugando mucho, y lo
peor es que aún no lo saben. Nuestro web no tiene ahora mismo
banners publicitarios, y esto es mucho más serio que una búsqueda
rastrera e indiscriminada de clicks.
En segundo lugar, solicitamos a nuestros lectores que envíen una
carta atenta y respetuosa a la Sra. Ministra de Ciencia y
Tecnología. A tal fin, incluso hemos preparado una carta modelo
(la encontrarás en <http://www.kriptopolis.com/lssi/modelo.txt>),
que usted sólo tiene que copiar y pegar en su programa de correo,
añadiendo al final su propio nombre y DNI. La carta ha de
enviarse a <mailto:info@mcyt.es>.
Debe quedar muy claro que nadie pretende saturar el servidor del
Ministerio a base de un envío masivo, sino que cada uno, a título
personal, habrá de reflexionar sobre todo lo expuesto y sus
consecuencias, y enviar -si lo considera oportuno- un solo
mensaje, perfectamente firmado e identificado.
Por último, estaremos encantados de recibir sus ideas,
comentarios, adhesiones, etc. en nuestro buzón de Campaña
(<mailto:lssi@kriptopolis.com>).
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¿Qué es la LSSI?
http://www.kriptopolis.com/lssi/01.html
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LSSI: ANÁLISIS LEGAL. POR JAVIER A. MAESTRE
En primer lugar resulta necesario una precisión terminológica: la
legislación que se comenta no pretende su aplicación a las
iniciativas comerciales de Internet, como se ha querido hacer
ver. El objeto de estas normas es regular CUALQUIER tipo de
actividad que se realice a través de la Red de redes. El concepto
en torno al que gira su ámbito de aplicación se denomina
"servicios de la sociedad de la información" y, como veremos
seguidamente, ahí no cabe sólo el, ya fallido, comercio
electrónico.
ANALISIS DE LA DIRECTIVA SOBRE COMERCIO ELECTRONICO (SERVICIOS DE
LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN) La legislación sobre firma
digital, al margen de que sirve para introducir dicho concepto en
el orden normativo e ir generando confianza en el sector, tiene
como principales destinatarios las personas que pretendan
constituirse como entidades de certificación, y no tiene la
vocación de constituir la normativa básica de referencia en
materia de comercio electrónico y la actividad en general que se
desarrolla en Internet que será la Directiva objeto de comentario
(Directiva 2000/31/CE), así como las normas de desarrollo que
dicten los diferentes Estados miembro. La finalidad de esta
Directiva, según sus propios considerandos, es la de "garantizar
un elevado nivel de integración jurídica comunitaria con objeto
de establecer un auténtico espacio sin fronteras interiores en el
ámbito de los servicios de la sociedad de la información."
Todo el análisis en:
<http://www.kriptopolis.com/lssi/02.html>
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LSSI: ¿CÓMO NOS AFECTA?. POR JAVIER A. MAESTRE
Un día le vendrá un hombre con gabardina y le preguntará:
- Oiga, usted tiene página Web ¿no?
- Pues, si, me la hizo el año pasado mi hijo y a la gente del
pueblo le gusta.
- Bien, me enseña el certificado de inscripción del nombre de
dominio que usa en el registro donde se encuentra inscrito para
fines de publicidad o para adquirir su personalidad jurídica.
- Eiiiin, espere que viene mi hijo y le explica que yo de estas
cosas no entiendo.
- Nosotros -dice el hijo- no tenemos nombre de dominio, estamos
alojados en el dominio que registro el "Juanca" y nuestra
dirección es "tienda.tañabueyes.com".
- Carecer de dominio propio en una web para la realización de una
actividad económica, infracción leve art. 51.4.a) LSSI. Pero,
¿estará inscrito en algún registro, aunque sea a fines
publicitarios?
- Pues, no sé, ¿si le vale el folleto de las fiestas del pueblo?
- Circunstancia agravante. Bien, ¿Qué información suministra en
la web sobre su establecimiento?
- El correo electrónico nada más, todo el mundo sabe dónde
estamos.
- No informar en la forma prescrita por el artículo 11.1 sobre
los aspectos señalados en las letras b), c), d) y e) del mismo.
Infracción leve, art. 51.4.b) LSSI. Bien, ¿en qué condiciones
efectúa usted las comunicaciones comerciales?
- Bueno, cuando me llega una novedad de la capital, mando un
correillo a los que puedan estar interesados.
- Vaya, incumplimiento de lo previsto en el artículo 21 para las
comunicaciones comerciales, ofertas promocionales y concursos.
Infracción leve. Denuncia a la Agencia de Protección de datos.
¿Realiza Ud. transacciones o contratos a través de la Red?
- Bueno, no sé, la Mariana lleva unos días pachucha, no sale de
casa. Su nieto le ha enseñado a manejar el correo, me hace el
pedido por Internet y luego por la tarde el chico le lleva la
compra.
- En fin, no proporcionar al destinatario del servicio, por
medios electrónicos, las condiciones generales a que, en su caso,
se sujete el contrato, en la forma prevista en el artículo 30.
Infracción grave. Me parece que por hoy ya está bien, debe usted
tener cuidado con su negocio, parece mentira que sea Ud.
empresario:
Tres infracciones leves una de ellas con agravante, sanción de
2.000.0000 por la que tiene agravante y otros 2.000.000 por las
otras dos. Una infracción grave, sanción de 20.000.000. Denuncia
a la Agencia de Protección de Datos, propuesta, 5.000.000.
En total, aunque es un ejercicio de Derecho ficción,
afortunadamente, 29.000.000 pesetas, vamos, para matar al chaval
que puso la web. No, si ya lo decía el abuelo, esto de Internet
es cosa del diablo...
<http://www.kriptopolis.com/>
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