¿Efecto Navidad o efecto 2000?
Se me acercan las navidades... y el año 2.000. Yo no creo que el
efecto 2000 vaya a ser peor que el efecto Navidad. A fin de
cuentas, el segundo, el efecto Navidad, año tras año, me deja el
bolso limpio, limpio. que si las comidas especiales, que no sé pa
qué, si luego te alimentas de sobras de nochebuena hasta
nochevieja, que si los regalos, que nunca acierto, la sonrisa de
mi mujer estirada y neutra año tras año me desmoraliza y los
hijos me miran aún peor. El efecto navidad me deja un agrio sabor
como si las cosas no fueran como uno quisiera que fueran, como si
algo fallara, como si el hombre y su corazón y conciencia no
funcionaran bien. De modo que el efecto 2000 por muy mal que
vaya, no creo que me dé mas dolores de cabeza que el efecto
navidad, contra el que empiezo a estar vacunado. Joer, ambos
empiezan ahora en todos los sitios tele, radio, periódicos... y
en Internet tambien y aún falta un mes.
El asunto es que si fuera cierto que fallan las cosas de los
bancos... estaría bien, porque como no tengo un duro sólido
asentado en ninguna cuenta, sólo me tienen secuestrada la nómina,
pues sería magnífico que estos tíos se olvidaran de mí y de mis
deudas.
Así que he empezado a aumentarlas, bueno a intentarlo. Tenía que
convencer a mi santa, y en ello estaba, de la conveniencia de
cambiar de ordenador. Le dije el otro día, "nena mi PC se me va a
escachifollar el día 31 de diciembre, bueno el 1 de enero, cuando
acaben las campanadas, así que me quiero comprar un ordenador
nuevo". Y se calló.
Yo me las prometí muy felices, sabiendo su absoluto desinterés
por este mundo de los chips, pensé que quizá el asunto estaba
hecho.
Pero sí,sí. Hoy en la cena, en plena sopa, me dice,: "cari ¿qué PC
tienes ahora?", casi se me atraganta la cucharada de avecrem
líquido, asqueroso, sucedáneo del cocido tradicional. Recompongo
la figura y contesto, "pues un 486 muy viejo". El silencio que
siguió y mi inquietud por el tono de su pregunta, me hizo notar
los distintos "sorberes". Mi hijo grande, sorbía como si fuera
asmático, rápido, fuerte continuado, el mediano parece que le
estaba echando una carrera a su hermano, en ruido y velocidad, la
peque, lento y profundo, se notaba que no le gustaba la sopa,
como a mafalda. Y el de mi santa un sorber exquisito, ajeno a la
mala educación, muy fino, suave, acompañado de un morrito
elegante y etéreo. Mis hijos me miraban por el rabillo del ojo,
sabían que me iba a caer un marrón de cuidado, ¡qué intuición
tienen estos jodíos.!
Pasamos a los huevos fritos y cuando estoy a punto de mancillar
la virginidad de la yema, dice, "pues en la factura pone que es
un pentium 133 y que lo compraste hace algo menos de tres años".
Mi mano se quedó rígida, como la pata de los perros que marcan
pieza... me había pillado.
Con gran esfuerzo logré desparramar el líquido amarillo por
encima de la blanca clara. Los colores papales mezclados, San
Malaquias, este papa es el 110 y solo habrá 111 papas, pensé en
un arrebato de despropósito. Intenté reconducir mis pensamientos
hacia el tema que ella había abierto y en el que me tenía contra
las cuerdas a punto de sacudirme bien sacudido. Finta por la
izquierda, "pues chica, es verdad, ya se me había olvidado, es
que ya sabes lo despistado que soy". Crochet con la zurda,
"despistado" pues ¿no estabas hablando ayer con el vecino
diciéndole que teníais el mismo modelo y claramente te oí decir
que era un pentium 133?" Intenté trabarla para evitar más castigo
delante de mis hijos que como buitres esperaban mi derrota para
sacar algo de mi k.o.. "Va, chiqui, no seas así... están muy
ricos los huevos, me encantan esas puntillitas que consigues
tengan, por cierto te han dejado muy bien hoy el pelo en la
pelu". Pero no hubo forma se zafó de mi abrazo con un gélido, " a
la peluquería no he ido desde la semana pasada y los huevos y las
puntillas las ha puesto tu hijo que es a quien le tocaba hoy
freirlos".
Un último intento de abandonar el cuerpo a cuerpo en
el que me acaba de meter, "bueno, vale, pero es igual, el
ordenador aunque sea un 133, fallará". Acabé comiendome mis
huevos en silencio y deprisa. Me los estaba comiendo en todos los
sentidos y la verdad, se me estaban atragantando. Quería salir de
allí, de aquel penoso combate cuanto antes. Así que me levanté aun
con la boca llena para recoger mi plato al tiempo que dije algo
así como "no quiero" postre que apenas si se oyó por el tono y la
sordina de la boca repleta de pan untado.
Y en ese preciso instante me dió un directo al hígado y otro a
la mandíbula que me dejaron inánime. "Parece mentira que pienses
que soy tonta, el 133 que no funcionará será el seat ese que
tiene 20 años, pero tu pc irá como una moto, claro, si no le pego
un escobazo que lo dejo inservible para el resto por mentirme tan
descaradamente".
Miré a mi hijo mayor, estaba lívido, ¿por qué? y de repente me dí
cuenta, él estudiaba informática, él acababa de ver aumentada su
paga, ya se sabe, eso del dinero quien lo maneja da o quita
privilegios,.... él me había traicionado.
Con el rabo entre las piernas, en todos los sentidos, tragué, aún
de pie, recogí el vaso, apuré el agua que contenía, al tiempo que
fulminaba con una mirada asesina a mi traidor vástago.
Me puse a fregar, no esperé ni a ser requerido para tal trabajo.
Lo que dejaba mi mujer en el fogón, cazuelas, vasos, platos,
cubiertos, sonaba como la maza de un juez, como la patada de un
karateca, seco y fuerte... qué resistentes son todos los
utensilios culinarios hoy en día.
Tenía que pensar, además de sin ordenador me podía quedar sin
"otras cosas" el finde que se acercaba y no era plan. Fregar y
pensar, a mi mente acudían, sin ser llamados, Nostradamus y su
fin del mundo en julio, Paco Rabanne y la MIR destrozando
París... pero ¿qué pasa?, ¿ que no puedo ya ni centrarme en mi
defensa y en la forma de pedir disculpas amistosamente?.
Los hijos habían abandonado la escena del crimen, sigilosamente,
rápidamente, y allí en el marco de la puerta estaba ella,
mirándome con llamas en los ojos.
"Mira nena, perdona, es que aunque tres años sean muy poco en la
vida de cualquier cacharro, para un ordenador eso es mucho. Sí ya
sé que es un tanto estúpido eso de cambiar de PC para usarlo con
tan poca utilidad, pero si lo piensas fríamente, eso pasa con la
ropa de las mujeres, cada año cambia la moda". La miré con
sinceridad en los ojos, las llamas eran ya sólo tizones. "Si
compro uno nuevo, a tu hijo le vendría bien para la carrera, en
ese cacharro no puede hacer las prácticas de java". Ahí acerté de
pleno, citarle los beneficios para ese desalmado insolidario con
su sexo, tocaba la fibra de su corazón. Sus ojos ya eran neutros.
"El pequeño está dando ahora el AutoCad y en ese cacharro no va
ni a tiros, pregunta a quien quieras.... además podrías ver las
pelis del canal plus, que me han dicho que estas navidades echan
un ciclo del richargere ese".¡ Toma ! en toda la línea de
flotación. Un ligero brillo de codicia en su mirada, ¿puede ser?.
Ah! pues sí. El richargere va a hacer milagros. Me faltaba el
estrambote, " Mira, sé que no me lo merezco, perdona, es que me
hacía una ilusión... vale, lo dejamos y no te vuelvo a hablar de
ello, oye".
Y así está la situación. Esperando que ella mueva pieza, yo
mordiéndome las uñas. Aunque hubiera tenido un 8086 y le atacara
el dosmil hasta comerse la chapa de la envoltura, no hubiera
logrado nada, pero el richargere.....
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