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Que internet ha revolucionado el modo en que se transmite
la información, parece que nadie lo duda.
Que su radio de acción crece de manera prodigiosa,
tampoco.
Sin embargo la imagen percibida por los que aun no se
han incorporado a este mundillo o los que lo conocen de oídas no
se adapta a la realidad. Reina todavía la opinión de que la red de redes
pertenece a una minoría y que su uso, aunque en principio fuera
didáctico, se circunscribe a lo lúdico, al pasatiempo, al
establecimiento de relaciones virtuales, al aislamiento real, etc. etc.
Hay quien opina que las necesidades de información
de la sociedad están suficientemente cubiertas con los medios tradicionales.
En efecto, la radio nos mantiene al tanto casi instantáneamente
de lo que ocurre en cualquier confín del mundo, si es de nuestro
interés. La televisión, con un poco de retraso nos ofrece
las mismas noticias, adobadas con imágenes de los hechos, relatadas
por personas a las que podemos ver mientras lo hacen. La prensa desmenuza,
analiza, toda la información sin estar sometida a las premuras del
tiempo y opina sobre los sucesos observados desde distintos puntos de vista.
¿Qué aporta - se preguntan muchos - la información
a través de internet que no tengamos ya? ¿En qué se
basa la revolución anunciada que hará cambiar nuestro estilo
de vida gracias a estas nuevas tecnologías?
Sin entrar en profundidades y someramente, limitándonos
al mundo de la información, hay que hacer referencia a dos características
propias y diferenciadas.
Primero: La universalidad. Los medios de comunicación
antes mencionados abarcan un segmento de población determinada,
por mucho que algunos sean editados en otros países afines o puedan
llegar a un gran número de personas vía satélite,
etc. La información vertida en internet esta al alcance que cualquier
internauta, se encuentre donde se encuentre, en el rincón más
apartado del mundo.
Segundo: La bidireccionalidad. Los medios clásicos
informan de lo que quieren, lo hacen como quieren,
aplicando tratamientos que consideran adecuados en virtud
de sus intereses porque los receptores no tienen medios para opinar, oponerse
o hacerles llegar sus discrepancias. Las cartas al director, las opiniones
que se pueden plantear vía teléfono, en nada equilibran la
balanza escorada irremisiblemente hacia el platillo del que difunde la
información.
Con internet este esquema se rompe y aquí todo
el mundo puede opinar casi de manera instantánea, aportando su punto
de vista y liberándose de la jerarquización, de la vía
única. No solamente eso, todos tienen acceso a la información
y pueden aportar la suya propia al acerbo común. Hacer llegar las
opiniones personales al resto de nuestros congéneres es imposible
por los medios tradicionales. En estos son muy pocos los que comunican/informan
y una inmensa mayoría los que reciben sin poder contestar a su vez.
Estando así las cosas, el principal escollo a salvar
es hacer que nuestra voz, una vez lanzada al espacio virtual, llegue a
las personas adecuadas, inmersas en una maraña casi infinita de
fuentes de información.
Para eso existen técnicas que permiten al internauta
buscar y encontrar aquello que necesita en un momento dado. Así
mismo el generador de información tiene las herramientas para ser
encontrado por quien la busca o simplemente esté interesado en su
aportación.
Llegado a este punto veremos cómo surgen iniciativas
(i-niciativas) para aprovechar el potencial brindado por internet, para
ofrecer servicios - de otra manera inaccesibles -, extender creencias,
concienciar al ciudadano, exponer puntos de vista, aglutinar personas afines
en intereses y proyectos, etc. etc. Movimientos, ideas, experiencias, nuevos
conceptos, hasta ahora condenados al ostracismo sin poder salir de su ámbito
territorial o social cuenta ahora con un medio de extenderse por el orbe
sin cortapisas ni limitaciones.
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Escrito por Romulus
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