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Dado que actualmente no puedo conectarme (hace dos meses que cambié de domicilio y todavía no me han puesto el timófono) veo más televisión, y mira por dónde de repente me entero por ésta que Internet cumple 30 años.

Luego, en mis pocas y nómadas conexiones dónde voy pudiendo, leo que hay una cierta polémica en cuanto a la fecha que unos y otros dan como el nacimiento de Internet. Realmente, creo que no importa mucho cuántos añitos tiene mi red, lo importante es que está ahí. Que para tener 30, la verdad es que dicen que está todavía "en pañales", y sin embargo, hay que reconocer que le han cundido. Sobre todo, estos últimos.

En realidad, creo que la historia de la Red puede ser la de cada uno con ella y dado que muchos se han incorporado en este último semi-boom, voy a contar un poco la mía. No es ni mucho menos de las historias más largas, pero creo que como reflexión puede servir... A unos para conocer, y a otros para recordar.

Mi primer contacto con algo parecido a lo que hoy es Internet fue el videotex, en 1990. Para explicarlo, podríamos pensar en una mezcla entre el teletexto de que disponen los televisores y lo que conocemos como una conexión a Internet. Con un funcionamiento rudimentario, muy similar al primero, pero con la posibilidad -sólo la posibilidad- de diversificación del segundo. De hecho, en el teletexto sólo podemos ver las páginas que nos ofrece una cadena televisiva, pero mediante videotex, era posible que alguien (normalmente empresas) pudiese conectar un "servidor de páginas" al sistema y quedar accesible para todo el mundo... que lo supiera.

En algunos países europeos, sobre todo en Francia, se promovió mucho su utilización a base, más que nada, de abaratar e incluso regalar el terminal necesario para la conexión a través de ofertas en bancos y similares. Las compañías telefónicas subvencionaban dichas ofertas ya que a cambio, la gente hacía un montón de llamadas telefónicas con las que antes no se contaba.

El minitel, como se llamaba en Francia, llegó a adquirir unas cotas de popularidad impensables en España dónde por entonces los bancos seguían ofreciendo cuberterías y juegos de toallas para las imposiciones a plazo fijo. La compañía telefónica que mejor visión de futuro tenía entonces en nuestro país se dedicó a subvencionar aplicaciones videotex, olvidando cosas tan triviales como difundirlo entre el público, subvencionar el abaratamiento del coste de los terminales, etc... Por aquel entonces, un terminal videotex venía a costar unas 30.000 pesetas (200 dólares) de la época. También estaba la posibilidad de una tarjeta para el PC por la mitad más o menos, pero entonces el PC era cosa de locos...

La política de la brillante compañía mencionada era algo así como subvencionar a cadenas de televisión para que creasen programas y series cuando los televisores eran privilegio de unos pocos y lo que es más, la gente ni siquiera sabía que esistiese eso de la televisión. No es un detalle a pasar por alto. con mucha menos vistosidad que ahora, pero en 1990 estaba ya en funcionamiento una tecnología muy similar a lo que hoy es la www.

Poco después, ya en el 92 se empezaba a hablar de BBS, de Compuserve,... y de Internet. Yo entonces me encontraba trabajando en unas dependencias de la informática de la Administración y tratamos de sacar partido de las nuevas tecnologías.

Con las BBS no nos resultó muy difícil, bastaba un módem y algunos números de teléfono. Aquello era un gran salto. Eso de mandar un mensaje diciendo "tengo un problema con un programa que me falla al..." y que al día siguiente te encontrases con varias respuestas de gente de lo más variopinta era toda una experiencia.

La asignatura pendiente era Internet de la que se empezaba a hablar por estos andurriales. Investigando, preguntando, etc... llegamos a enterarnos de que... ¡era sólo para universidades y estudiantes! :(

En fín, nos quedaba la opción Compuserve. Realmente no recuerdo bien qué ofrecía esta compañía en 1992, pero creo que era acceso a correo electrónico de Internet, pero sin www... o algo así. Bueno, pensamos que menos era nada así que lo intentamos. Pero mira por dónde el pago había que hacerlo en dólares y, por lo menos entonces, la Administración no podía hacer pagos en divisas... ¡Nada, que a seguir desconectados!

Después llegó Internet con un poco más de fuerza. Al principio un par de ISP daban servicio en España. Allá por el 94, ya empezaba a ser posible conectarse... para los ricos. El módem costaba una pasta, al ISP había que pagarle una cuota de alta, otra mensual/anual y además por el tiempo que estuvieses conectado. Había que llamar a un número de timófono que si no tenías la suerte de que estuviese en tu ciudad sufrías las consecuencias de las tarifas interprovinciales. Vamos, una epopeya.

Entonces -creo que ya estábamos en el 95-, a la operadora con más visión de futuro del momento se le ocurrió promocionar el invento a base de ofertar modems a un precio desconocido hasta la fecha. Para lo que estábamos acostumbrados, casi regalados.

La oferta tuvo un éxito sin precedentes y eso que se difundió por el bis a bis, cual una leyenda entre la tribu de los entonces ya crecientes PeCéadictos. Salió a la luz una empresa dependiente de dicha operadora que no se sabía muy bien lo que daba pero parecía un ISP tal y como lo entendemos ahora. Creo recordar que se llamaba TeleAurelio o algo parecido.

Hubo tortas por conseguir el módem barato. Y como no podía ser de otra manera en España... picaresca. Parece que inexplicablemente a la operadora le había caído por sorpresa la enorme acogida y que no había módems para todos. Pronto hubo que entrar en lista de espera para conseguirlo, así que la gente apuntaba a los amigos. Había que ir a la sede de la empresa y te ponías en unas listas con el nombre y DNI. Disimuladamente se ponían dos o tres nombres y el día de ir a buscarlo una vez que te lo concedían se cruzaban los dedos para que no te pidiesen el documento de identidad o le contabas la película de que era para una amigo que no podía ir... Como la lista se llenó demasiado pronto, recuerdo que ha sido posiblemente la única vez en mi vida que me he hecho pasar por otra persona -sin contar los carnavales-. ¡Pero conseguí el módem!

Creo que un buen número de los actuales internautas de Madrid -me parece que la oferta fue local- dimos aquel grito. Si es el caso de algún lector, me gustaría que me escribiese respondiendo a una simple pregunta: ¿Cuánto tiempo tardaste en utilizarlo si lo hiciste?

La pregunta no es broma, creo que todos compramos el módem con "visión de futuro". En aquel momento la red seguía siendo carísima y confiábamos en que, al igual que el precio de los PCés, aquello acabase siendo asequible. En mi caso, el módem permaneció en su caja durante más de un año y a finales del 96, cuando contraté un proveedor y una conexión a Internet sus 14400 ya empezaban a ser sustituidos por los 28800 baudios. Estoy convencido de que mucha gente no ha llegado a usarlo. Unos porque para cuando conectaron, ya compraron uno mejor. Y otros porque nunca han llegado a decidirse a incrementar la factura del timófono en tan significativas cifras. Es más, conozco casos de gente que lo compró y siguió mucho tiempo sin tener PeCé. Y es que ¡las tarifas siguen siendo unas señoras tarifas!

Bueno, en mi caso el módemcillo (era de bolsillo y tomaba la alimentación del teclado) cumplió su papel, pero eso lo veremos en otra edición, que esta tiene que salir ya ;)

Continuará...

Escrito por Colegota
(Antonio Montorio en el Mundo Real)
Estas páginas se ven mejor con... ¡TARIFA PLANA! Hecho por villanos.net en Octubre de 1999