He estado unos días... dios mío!! meses!! sin escribir este mi
diario. Y es que es lógico, uno, todas las mañanas se levanta, se
hace sus abluciones y se va a trabajar... y hasta las siete, ya
la profunda noche, en este fin otoñal, no regresa a casa.
Y luego que si, "nene, baja a por huevos que no tenemos", mira
que me mosquea ese comentario dicho con cierto "retintín" en el
"tenemos", que si, "cielo, pasa el aspirador a la alfombra, que
me duele la espalda", que si, "cariño, haz la tortilla de patatas
que es que te sale tan bien..." en fin que no "tenemos" huevos.
Así que hasta que no se ha cenado, no soy hombre libre. En ese
momento salto como una fiera sobre mi PC.... pero alguien, hijos
o esposa están ya usando el teléfono... así que me muerdo las
teclas hasta que, humeante, cae agonizando sobre su triclinio el
auricular.
O sea, que a eso de las casi doce de la noche me enchufo en vena
la internet... gota o gota. Y es que va de un lento....
Al fin, ya al borde de la desesperación, me llegan los
mensajes... 40, 50, 60 según el día. Primero verlos caer
poooocoooo a pooocoooo y al fin, ya con taquicardia, leerlos.
Primero quitar igualito que en el buzón de la casa la asquerosa
propaganda. No sé quien habrá sido el traidor que me hace llegar
propaganda de páginas gays. Magníficos ejemplares que me
aturdieron con sus "visibles méritos" el primer día que me llegó
este spam indeseado. Claro, como estaba en inglés, mi natural
estulticia y mi escaso saber de ese idioma, yo soy de la época
del francés, y supuse que eran hembras lujuriosas. Entré y justo
en ese momento, pasó mi mujer por mi lado, sin darme tiempo a
reaccionar. No os cuento, no os cuento, se me echó unas
carcajadas... y la verdad, me molestaron sus risitas. O sea, no
sé si pensó que es tengo aspiraciones a ponerme faldas... o es
que vió algún miembro real, por tamaño y volumen... y claro como
el mío no pertenece ni a la nobleza...
Así que desde entonces ando desesperado con estos bombardeos
continuos gays. Dios me libre de criticar los gustos sexuales
ajenos, es mas, cuantos más hombres se interesen por los hombres,
más mujeres estarán disponibles, pero leche, que escribí en un
pésimo inglés, no doy pa mas, pidiendo me borraran de su lista y
fíjate, ahora lo recibo por triplicado. ¿Me equivocaría de verbo?
¿Será que si no quieres taza te dan taza y media? ¡Yo que sé¡.
Hay mucha otra mas propaganda, pero qué os voy a contar. Que si
increibles inventos para reducir los gastos y aumentar la
velocidad, por ejemplo. Esto me toca el talón de aquiles de
hombre, o sea la caida del pelo.... y del pene.Y ahora de la
línea telefónica. Parece que lo segundo, lo sexual, lo
innombrable, se resuelva ya con la pastilla esa de los pitufos.
Pero lo del pelo... la cantidad de tonterías que he hecho para
evitar que me brille el cráneo. Pues eso, que ahora resuelto lo
del pene y conseguida la resignación por el ingrato abandono de
mi vello craneal, me atacan con otras mentiras como lo de las
mejoras y ahorros de conexión. Y mira que vuelvo a ser tan tonto
de creérmelo y probarlo. Es que cuando uno se siente tan mal
con esto de la cosa de telefónica, es sumamente vulnerable a
todas las maldades y falsedades de los negociantes inmorales.
¿Cuándo alcanzaré la resignación como con lo de los cabellos?
Dicen que la resignación es la sublimación de la desesperación...
o el siguiente paso, como con la muerte.
Asumir lo del pelo me llevó años, lustros, así que todos los
mensajes estos de amejoramient y/o y abaratamiento de la red me
lo leo, para mi vergüenza y oprobio. Y es que solo llevo un
cuatrienio con la güeb. De lo del pene, no digo nada, no necesito
viagra, quizá que me hagan más caso, pero de esto mejor no
hablamos.
Bueno, a lo que iba. Que tras leer, borrar y limpiar mi correo
aún me quedan unos cuantos mensajes.
Cuando los mensajes son de una persona a otra, funciona de
maravilla esto del correo electrónico. Bueno, casi, porque hay
veces que tú lo envías y no sabes si al otro le llegó y si no te
contesta... Entonces se me nota la edad en los pensamientos. Como
soy algo mayor, comienzo por dudar.. y un hombre sin una fe
consolidada en la modernidad, peca gravemente en estos casos.
Duda, maldice... hasta que se olvida del asunto, momento en que
te llega la contestación, disculpándose por el retraso, porque su
mujer no para de hablar por teléfono, porque recibe muchos
mensajes, muchos de ellos de publicidad innecesaria y no deseada.
Debo confesar, mea culpa, que no se sepa, que alguna vez he
mentido descaradamente diciendo que no me llegó lo que sí me
llegó, o involuntariamente, diciendo que no me llegó lo que tenía
en la papelera sin haberme dado cuenta.
Ahora cuando es un grupo de debate, como te pierdas unas horas y
haya varios diligentes que mi agobio y desazón me lleva a pensar
que sin otra cosa que hacer que escribir mensajes, pues que
llegan todos los del día mezclados, revueltos, contestación de A
a B, contestación de C a A, respuesta de de B a C.... un follón,
un auténtico lío, hasta que los ordenas todos, momento en que te
das cuenta que ya no sirve para nada lo que digas porque ya está
resuelto. Joer encima si tardas un par de días en abrir el
buzón..... terrible.
En fin leeré los mensajes y luego sigo escribiendo... y que no me
pase nada, que hace 5 días que no abro mi buzón.