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Ciencia Casi Ficción
Septiembre de 2.005. Con objeto de
generar confianza en el comercio tradicional y acabar con la reciente
oleada de fraudes, el parlamento aprueba la Ley de Servicios de
la Sociedad Urbana. Esencialmente, declara que todo espacio público
es un centro de comercio, y todos los peatones son "usuarios
de la sociedad urbana." La mayoría de la población
aprueba y aplaude esta iniciativa que, se piensa, regulará
la venta ambulante indiscriminada, evitará los fraudes
en los colmados de calle y acabará con la molesta imagen
de subsaharianos acosándonos con relojes y cds piratas.
Pero no todos se han leido la ley al completo...
(Abril de 2.006. Alguna calle española,
22.30 horas)
- A ver, usted, venga aquí
- ¿Se refiere a mí, agente?
- Sí, a usted. Tenga la bondad de
acercarse.
- ¿Hay algún problema?
- Un control rutinario. Su documentación,
por favor.
- Aquí tiene, agente.
- No, esta no. Desearía ver su documentación
comercial: tarjeta de cliente y número de inscripción
en el registro de usuarios de centros comerciales.
- Lo lamento, pero como iba de paseo no llevo las tarjetas encima,
y tampoco tengo inscripción de eso que usted dice.
- Muy mal. ¿No sabe que, según
la LSSU, debe usted llevar encima su documentación de consumidor
cuando esté en un área comercial?
- !Pero si estoy en la calle, y todas las tiendas están
cerradas!
- Eso es irrelevante. Está usted
en un área declarada de comercio, y debe usted llevar su
documentación. Me temo que voy a tener que multarle por
ello. Sigamos. ¿Ese periódico que lleva encima es
suyo?
- Sí, señor. Me lo acaba de pasar mi suegro, que
lo estaba leyendo antes.
- ¿Ha declarado usted esta venta?
- ¿Venta? Ya le he dicho que me lo ha regalado.
- Pero ese periódico tiene un precio
asignado. Debe llevar usted el tique de compra, o bien un recibo
de cesión por parte de su suegro. Me temo que voy a tener
que multarle de nuevo: por no declarar esta cesión, y por
no denunciar la actividad ilícita de la persona que se
lo cedió.
- !Esto es un abuso!
- Es la ley, caballero. Otra cosa. Veo asomar
un bocadillo de presunto salchichón por esa bolsa. ¿Sabe
usted que la entrada de material alimentario a una zona comercial
no está autorizada? Permítame esa bolsa, por favor.
- !Ni hablar! Esa es mi bolsa.
- En ese caso, he de multarle. Y le advierto
que resistirse a la actuación inspectora de la autoridad
competente es falta grave. Tenga usted, caballero.
- ¿Puedo irme ya?
- Todavía no. ¿Sabe usted
la hora que es? Las once menos cuarto. Está usted en una
zona comercial en horario de cierre. Según la ley, no puede
usted estar aquí. Le ruego que abandone inmediatamente
esta zona.
- ¿Quiere decir que tengo que quedarme en casa a partir
de las diez porque usted lo diga?
- Lo dice la ley, caballero.
- ¿Pues sabe lo que le digo? !Que usted y este **** gobierno
que aprueba las leyes puede irse a la ***!
- No está permitido expresar opiniones
políticas ni hacer declaraciones malsonantes en una zona
comercial. Me temo que tendrá que acompañarme. Le
advierto que todos sus movimientos han sido debidamente registrados
por cámaras de circuito cerrado de televisión, instaladas
con fines de seguridad comercial.
- !Suélteme inmediatamente! !Exijo ver a mi abogado!
- Podrá hablar con él cuando
le hayamos notificado la sanción. Aunque le advierto que,
al ser una sanción administrativa, habrá de ser
abonada íntegramente sin perjuicio de que usted decida
emprender acciones legales. Vamos, haga el favor de no resistirse
a la autoridad competente o me veré obligado a retirarle
sus tarjetas de crédito.
- ¿Autoridad competente? !Pero si usted es solamente un
vigilante jurado!
- Soy una autoridad compentente de acuerdo
con el artículo 26 de la LSSU, apartado b. Tenga un ejemplar,
y así se va entreteniendo mientras le tomamos declaración
administrativa. Tenga la bondad de acompañarme, señor
Quirantes...
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