Probablemente hay pocos políticos en España con una idea más o menos clara de lo
que es Internet. De entre ellos, sólo unos pocos son capaces de empezar una
frase con: "Cuando yo me conecto a infovía y se me corta..." o de argumentar
que: "...a la velocidad que va infovía, 160 segundos no dan para nada...". Pero
da la impresión de que estén todos en la Comisión del Senado sobre Redes
Informáticas, que además ya lleva unos meses escuchando a expertos de todas las
disciplinas de la red sobre los temas que estudia dicha comisión.
Empezar tratando de explicarles lo que es Internet, partiendo de los 100 años de
historia del teléfono, es lo que se puede considerar ¡un mal comienzo! Si a
partir de ahí sigues con las excelencias de infovía y su papel en la
popularización del acceso a la red, de lo barato que resulta Internet en España
a pesar de las subidas, de lo que tienen que agradecer los proveedores de
Internet a Telefónica, de los 10.000 millones que va a invertir la compañía en
la nueva red, de lo que ha hecho por los colegios y universidades y de que
facilita que toda la sociedad tenga acceso a la red en el menor tiempo
posible... Uno no puede por menos que poner en duda ¿cuanto necesita un político
internauta para perder los papeles?.
Pero no los perdieron. A cada cual más indignado, pero manteniendo la
compostura, hicieron cambiar el tono altivo inicial (casi altanero) del
representante de Telefónica por otro de prácticamente agachar la cabeza y desear
meterse debajo de la mesa. Con lo que no es de extrañar que saliera de la sala
con tanta prisa como vino. Menospreciando, no sólo a la Comisión, sino también a
sus compañeros comparecientes que al fin y al cabo estaban ahí por las mismas
razones aunque defendieran tesis opuestas. Por que si se tiene una voluntad de
diálogo (si se tuviera), no hay como empezar escuchando a los demás.
El caso es que el principio de las intervenciones de cada senador parecía una
demostración de hasta qué punto puede llegar la indignación por la actitud de un
ponente. Preocupado, decepcionado o perplejo eran los comienzos de cada
discurso. Albistur, del PNV empezó calificándola de empresa polémica.
Creo que pocas veces todos los grupos políticos han podido opinar de tan similar
manera sobre algo. Hasta el punto que en ningún momento se oyó mencionar a qué
partido pertenecía cada uno ni enarbolar otra bandera que la de Internet. Las
afirmaciones de un senador eran apoyadas por otro y Fernández Vidal veía como
"le estaban dando desde todos los lados" mientras no le quedaba más remedio que
bajar el tono de voz y escudarse una y otra vez en que las tarifas en España
eran dos veces y media más baratas que en Gran Bretaña. A pesar de que Módol,
del PSOE le dijo "categóricamente" que no y que otros dos senadores le exigían
que comparase con nivel de vida en Gran Bretaña.
Prácticamente todos le reprocharon la falta de sensibilidad hacia los usuarios y
en más de una ocasión se le recriminó que habían perdido en poco tiempo el
prestigio que había ganado la compañía en los últimos años. Él reconoció que
habían tenido "algunos problemas" mientras Varela de CiU le especificaba que el
problema estaba "en la calle" y le recordaba que había habido ya dos huelgas.
Contestó que no era justo achacar a Telefónica que Internet no esté en la
empresa puesto que (una vez más) en España era dos veces y media más barato que
en Inglaterra. Débil argumento que si se repite tanto acaba volviéndosete en
contra y encendiendo cada vez más las iras de los senadores.
Mientras el resto de asistentes contemplábamos el espectáculo que ante nosotros
se presentaba como quien está ante un punto de inflexión que puede cambiar el
curso de los acontecimientos. Y es que hasta ahora, Telefónica tenía en contra a
los usuarios de Internet y a buena parte del resto de clientes. Pero tener en
contra a la totalidad de la clase política son ¡palabras mayores!
Otra cosa que indignó a sus señorías fue el hecho de que no hubiera seguido los
trabajos de la comisión a lo que respondió diciendo que desconocía si a lo mejor
otros en Telefónica lo habían hecho. Con esto empeoró las cosas al poner de
manifiesto que no se había preparado la comparecencia de una forma corporativa
por parte de la compañía.
También fue increpado por varios de los asistentes por el hecho de cobrar las
comisiones fallidas. Se le preguntó por el número de tales llamadas a lo que
respondió que era tan "sólo" de un 4% o 5% (recordemos que hay unas 600.000
diarias) y Calvo Poch del PP le preguntó si había algún problema técnico que
impidiese devolver ese dinero y que por qué eran cobradas. También trató de
hacer creer a la sala de que en el momento que los dos modems (el del usuario y
el de Telefónica) establecen la conexión, es "muy difícil que el fallo pueda ser
por parte de Telefónica" pues hay más partes en juego. Pero la sala, como decía
al empezar este artículo, sabe mucho de nodos caidos y de cosas por el estilo.
Especialmente duros fueron algunos senadores con las relaciones de Telefónica
con la AUI y con la actitud inicial de tratar de ignorar a la Asociación de
Internautas como si no supiera ni que existía. Hasta que prácticamente le
forzaron a decir (aunque fuera "con la boca pequeña") que no tendría
inconveniente en reunirse con Victor Domingo.
Se reclamó sucesivamente la tarifa plana hasta el punto de que Calvo Poch dijo
"¡Los internautas la pedimos YA! Mientras que Mòdol se quejaba de que estabamos
pagando "precios de galaxia para ir por caminos de carro" y pedía ajustar la
calidad en el servicio. Factor éste que consideraba como parte de culpa en la pé
rdida de prestigio.
En definitiva, que lo mejor que le pudo pasar al ponente fue que la sesión
terminase. No fue así para los medios acreditados y los represantantes de la
recién nacida asociación que compartimos almuerzo con algunos de los senadores
con el presidente de la comisión a la cabeza. En un ambiente que sólo se puede
definir de una manera: ¡Entre internautas! :)
Como decía antes... ¿Seguirán así? ;)