La tarifa plana, a través de la tecnología ADSL (Asyncronic Digital
System Line), cambiará radicalmente el esquema. Toda la cadena que
sigue el usuario para llegar a la red será suministrada por el
proveedor, que cobrará una cuota única que integre la conexión
telefónica y la entrada en Internet.
Muy pocos estarán en condición de ofrecer ese servicio por las
inversiones que se requieren, sobre todo si la empresa pretende tener
un despliegue nacional. Además del esfuerzo financiero que supondrá
adaptar su sistema de facturación al nuevo servicio, el proveedor
deberá invertir cantidades relevantes en adaptar sus redes.
Habrá 109 puntos de interconexión de Telefónica a
los que tendrán que engancharse. El precio del alta de los circuitos
que se contempla en el proyecto de orden ministerial de tarifa plana
se sitúa entre 3.005 euros y 4.507 euros (500.000 y 750.000 pesetas)
por punto de interconexión, más un alquiler mensual de entre 300,5
euros y 450,7 euros (50.000 y 75.000 Pesetas). A eso hay que añadir
una cuota de alta por cada línea telefónica (por cada usuario) de
entre 15.000 y 51.000 pesetas, y un alquiler mensual de entre 5.000 y
18.870 pesetas, siempre dependiendo de la capacidad de transmisión.
Estos precios determinarán la tarifa plana cara al usuario, teniendo
en cuenta que el proveedor tiene que obtener un margen sobre esos
costes y además repercutir lo que antes cobraba por el enganche a
Internet. A esta partida de gastos tendrá que añadir el suministro
del modem de tecnología ADSL, al igual que las cadenas de televisión
de pago suministran los descodificadores a sus abonados, en algunos
casos subvencionándolos.