En una brillante colección de ensayos, cuyo título "robo" para este artículo,
Umberto Eco, en un análisis sobre las actitudes de la sociedad ante la cultura
de masas, presenta dos grandes grupos que representan dos posturas en principio
contrapuestas: los apocalíticos y los integrados. Los primeros, presentan dicho
fenómeno en términos apocalípticos, mientras que los segundos, se embeben en el
mismo, sin discutir apenas acerca del mismo, o defendiéndolo.
Esta diferenciación, es fácilmente extensible a lo largo de la Historia de la
Humanidad, a cualquier fenómeno que ha implicado un descabalgamiento de una é
lite por otra u otras. Ya Platón, aunque poniéndolo en boca de Sócrates, se
muestra apocalíptico ante el invento de la escritura. Y en el transcurso de la
Historia, diversas élites de distinto cariz, se han resistido a reconocer como
bueno aquello que podía implicar su aniquilación. En lo económico, la
Aristocracia se resistió cuanto pudo a su relevo por la burguesía, y ésta a su
vez lo hizo enfrentandose a la clase obrera. En lo cultural, el gran emporio
cultural de la Edad Media, la Iglesia, se resistió cuanto pudo a abandonar su
situación de preponderancia ante la ciencia que emergía en el Renacimiento.
Estas nuevas élites científicas establecen a su vez métdos férreos que aseguran
su poder (¿qué es en el fondo el método científico?), y así sucesivamente.
Ahora, ante lo que Castells llama acertadamente Sociedad-Red, nos encontramos
ante el mismo fenómeno. Apocalíticos que abominan de todo aquello que se
relaciona con la tecnología, adalides de la ética y de la estética, que rechazan
la distribución de información en grandes cantidades y libremente, e integrados:
Negropontes y Gates que nos convencen de las bondades de las nuevas tecnologías,
que nos amenazan con expresiones como "analfabeto funcional", que enarbolan
banderas de libertad....
En un durísimo poema, mi admirado León Felipe concluía:"...y sé todos los
cuentos."
No es mi intención encuadrarme en ninguno de los dos grupos, ni presentar a unos
como buenos y a otros como malos. Yo quiero ir un poquito más alla, y hablar de
cómo se enriquecen apocalíticos a costa de integrados, de cómo viven los grandes
Gurús de la información, que son los nuevos capitalistas, de cómo intentan
marear mi vida con ñoñerías acerca de las bondades o no de Internet, cuando nos
viene encima una nueva sociedad en la que el trabajador cada vez va a estar más
solo, en la que el capitalismo no sólo pervive, sino que muta a una virtualidad
que no puede por menos que despertar admiración (y miedo), en la que se
acentuarán las diferencias Norte-Sur de modo abismal, en la que las mareas de
inmigrantes (¿trashumantes?), tendrán muchas razas y colores, en la que la
flexibilidad del capitalismo de los flujos de información y de las redes
económicas, terminarán de levantar lo que también Castells denomina "el gran
Casino global", jugando con los grandes flujos de información económica,
trasladando a real, lo que ahora se llama "economía ficticia"....
Dije que no me encuadraría en ninguno de los dos grupos, y así lo haré...esta
nueva sociedad, también traerá (ya lo está haciendo) un auge de los movimientos
ecologistas, una mayor libertad de expresión, nos acercaremos aún más a la aldea
global, mi hijo vivirá seguramente mejor que yo ...sobre todo si, como León
Felipe, sabe todos los cuentos.