EL SOL, LA FUENTE DE LA VIDA


  Esta afirmación se pierde en la noche de los tiempos, nunca puesta en duda, jamás controvertida. La presencia del Sol como Dios en todas las religiones asi lo demuestra.
  No trataremos aquí de esto sino de cómo utilizar mejor parte de la  energía que de él nos llega y que puede perfectamente sustituir a otras que amén de ser finitas contaminan deteriorando nuestro planeta.
 
¿Se puede aprovechar la energía que hasta ahora se desperdicia olímpicamente?

  Hay métodos sofisticados  y costosos y otros sencillos  y eficaces de aprovechar la energía que posee la luz del sol. Entre los primeros, la conversión de esa luz en energía eléctrica mediante paneles fotovoltaicos. Entre los segundos, la técnica más sencilla y extendida por razones tecnológicas y económicas, es convertir directamente la luz en calor y de este modo, con o sin fluido térmico intermedio, calentar el agua para usos sanitarios, calefacción de viviendas, piscinas, etc., obtención de agua destilada o simplemente pasteurizada para hacerla apta para el consumo humano, secado de frutos, compostaje de residuos, y ¡¡como no¡¡ para COCINAR todo tipo de alimentos sin gastar energía  convencional. De esta técnica trataremos en esta página.

      Los artilugios para conseguir cocinar alimentos se pueden clasificar en varios grupos, siendo los más extendidos los de tipo cajón, con o sin reflectores planos y los que concentran la luz mediante reflectores parabólicos o lentes fresnel.

  Básicamente es una doble caja, separadas ambas por un medio aislante, que es el mismo principio del mueble de las neveras, con una abertura, por donde penetra la luz del sol y  cerrada por un cristal o medio transparente, a fin de que el aire caliente no salga al exterior. Esta apertura suele presentar un ángulo variable dependiendo de la latidud en que se encuentre. Al mismo tiempo se les dota de uno o mas reflectores que dirigen la luz al interior de la caja. El reflector principal, -el que se situa perpendicular al sol- puede hacerse graduable para aprovechar más horas y más intensamente la luz solar.  En el interior de estas cocinas se pueden alcanzar entre 140 y 150 ºC. y las necesidades de reorientación al Sol no son muy exigentes.
Cocina solar de cajón, con 4 reflectores, apto para terrazas  soleadas alcanzando temperaturas del orden de los 140 ºC

  En las cocinas con reflectores parabólicos o lentes fresnel no es necesario el uso de una caja aislada pues la temperatura en el foco sobrepasa los 600 ºC. Esta temperatura es demasiado alta para ser manejada con facilidad, por lo que si la vasija de cocción se situa fuera del foco, aumentará la superficie de caldeo al mismo tiempo que la temperatura será más baja. Este tipo de cocinas necesitan ser reorientadas con frecuencia para que la luz incida en la olla y no se desperdicie energía. De todos modos es conveniente evitar pérdidas de calor cubriendo los recipientes con una campana de cristal.
 
 

 
Concentrador parabólico de foco interior
Concentrador parabólico y foco exterior

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